El
baile raíz de los demás es el baile de los Chinos
de Andacollo (la palabra Chino está tomada del
quechua y significa servidor) y desde este baile se
extendieron por todo el norte de Chile los bailes
que acuden a las fiestas de la Virgen.
Sus ritmos son de características incaicas, ya que los primeros bailes fueron de indígenas que de esa manera expresaron su veneración a la Virgen.
En Andacollo los caciques de bailes no aceptan los bailes que cubren con máscaras la cara de sus danzantes, porque dicen: la “Virgen tiene que ver la traspiración y el cansancio en el rostro de sus hijos”, ya que eso muestra el amor que le tienen.
Sus ritmos son de características incaicas, ya que los primeros bailes fueron de indígenas que de esa manera expresaron su veneración a la Virgen.
En Andacollo los caciques de bailes no aceptan los bailes que cubren con máscaras la cara de sus danzantes, porque dicen: la “Virgen tiene que ver la traspiración y el cansancio en el rostro de sus hijos”, ya que eso muestra el amor que le tienen.
Un
fenómeno propio del Santuario de Andacollo es la
expresión religiosa del baile.
¿Es algo con resabio pagano? Así lo consideran los que piensan que la oración solo se expresa en un recogimiento de la persona y,en lo posible, en el silencio.
Pero la persona no es solo espíritu, sino que forma una unidad con su cuerpo y es la persona toda la que se dirige a Dios, por eso las expresiones corporales también pueden ser oración cuando van unidas con el espíritu: los bailes religiosos “constituyen una hermosa expresión de fe en el gran tesoro de la piedad religiosa de la Iglesia” (Mons. Marco Antonio Ordenes, obispo de Iquique).
El baile como oración a Dios ya lo expresaba el pueblo de Israel: “Alaben su nombre con danzas, tocándole con tambores y cítaras” (salmo 149, v.3) y de hecho nos muestra al rey David danzando ante el Arca del Señor: “David y los israelitas iban danzando antes Dios con todo entusiasmo cantando al son de cítaras y arpas, panderetas, sonajas y trompetas” (1 crónicas, c. 13, v.8).
Según un escrito de un famoso cacique de los bailes chinos, D. Laureano Barrera, ya en 1585 se tenía noticias de que se le bailaba a la Virgen, pero documetalmente se sabe del baile de Turbantes de La Serena en 1752.
Los bailes religiosos son grupos con ciertas característica comunitaria que para pertenecer a ellos se hace por una promesa o manda, ya sea temporal o por vida: no solamente se reúnen en la fiesta para bailar, sino durante el año tienen mucha actividad ya sea de formación religiosa, de actividades para obtener medios para ir a la fiesta, para la elección de sus jefes, para ensayar los pasos del baile... y sobretodo durante los días de fiesta su vida es totalmente comunitaria y las actividades se desarrollan al mando del jefe del baile, que indiferentemente puede ser hombre o mujer.
¿Es algo con resabio pagano? Así lo consideran los que piensan que la oración solo se expresa en un recogimiento de la persona y,en lo posible, en el silencio.
Pero la persona no es solo espíritu, sino que forma una unidad con su cuerpo y es la persona toda la que se dirige a Dios, por eso las expresiones corporales también pueden ser oración cuando van unidas con el espíritu: los bailes religiosos “constituyen una hermosa expresión de fe en el gran tesoro de la piedad religiosa de la Iglesia” (Mons. Marco Antonio Ordenes, obispo de Iquique).
El baile como oración a Dios ya lo expresaba el pueblo de Israel: “Alaben su nombre con danzas, tocándole con tambores y cítaras” (salmo 149, v.3) y de hecho nos muestra al rey David danzando ante el Arca del Señor: “David y los israelitas iban danzando antes Dios con todo entusiasmo cantando al son de cítaras y arpas, panderetas, sonajas y trompetas” (1 crónicas, c. 13, v.8).
Según un escrito de un famoso cacique de los bailes chinos, D. Laureano Barrera, ya en 1585 se tenía noticias de que se le bailaba a la Virgen, pero documetalmente se sabe del baile de Turbantes de La Serena en 1752.
Los bailes religiosos son grupos con ciertas característica comunitaria que para pertenecer a ellos se hace por una promesa o manda, ya sea temporal o por vida: no solamente se reúnen en la fiesta para bailar, sino durante el año tienen mucha actividad ya sea de formación religiosa, de actividades para obtener medios para ir a la fiesta, para la elección de sus jefes, para ensayar los pasos del baile... y sobretodo durante los días de fiesta su vida es totalmente comunitaria y las actividades se desarrollan al mando del jefe del baile, que indiferentemente puede ser hombre o mujer.